En el año 2003 viajamos a Perú, donde tuvimos nuestro primer contacto con las llamas. Conocimos su docilidad, sensibilidad, tranquilidad y ternura.
La relación con este maravilloso animal fue lo que nos motivo a asumir el desafío de ser los primeros criadores de llamas en el Litoral Argentino.
En todos estos años hemos trabajado duro, nos sentimos orgullosos de haber conseguido un plantel de animales entrerrianos, bien adaptados, vigorosos y dóciles.